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A
donde va la Alimentación?
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Revista: Distribución y Consumo, Nº:
Mayo - Junio 2002, Página: 97
CONCLUSIONES DEL ESTUDIO PRESENTADO EN EL IV FORO INTERNACIONAL DE
LA ALIMENTACIÓN, CELEBRADO EN ALIMENTARIA 2002.
El interés por encontrar respuestas a la pregunta ¿a
dónde va la alimentación? Llevó a los responsables
del IV Foro internacional de la alimentación, organizado
en el marco de la última edición de la feria alimentaria
2002, que se celebró el pasado mes de marzo en Barcelona,
a realizar una amplia investigación entre los consumidores
españoles, con más de 2.000 entrevistas a un universo
global de hombres, mujeres y grupos familiares de toda la geografía
española; teniendo en cuenta todas las variables posibles:
sexo, edad y actividad profesional del entrevistado, clase social
a la que pertenece, estudios, situación laboral, tipo de
actividad, sector de la actividad, cargo que ocupa, etc.
Los objetivos de esta investigación han sido básicamente:
establecer una tipología de los consumidores respecto a los
hábitos y actitudes hacia la alimentación; situar
la alimentación en el contexto de una buena salud; establecer
qué entiende el consumidor por una dieta alimenticia saludable;
medir el grado de conocimiento de la población sobre alimentación;
analizar la información y la formación sobre alimentación;
analizar el papel del ama de casa en la elección de productos
y marcas de alimentación; analizar el comportamiento de la
población frente a los productos envasados; medir el nivel
de satisfacción con los hábitos de alimentación
actuales y conocer él al máximo las nuevas tendencias
en alimentación.
Análisis Tipológico
Para llevar a cabo este estudio se ha construido una tipología
de la población entre los 18 y los 75 años de edad
que clasifica a ésta en varios grupos homogéneos respecto
de un conjunto de variables genéricas referidas a los hábitos
culinarios y actitudes hacia la alimentación. Las variables
utilizadas en la construcción de esta tipología, seleccionadas
tras haber realizado un análisis factorial con las variables
más significativas del cuestionario, son las siguientes:
- Con frecuencia tengo invitados a comer o cenar en casa.
- Aprovecho cualquier ocasión situación para comer
en un buen restaurante.
- Cuando más se disfruta con los amigos es alrededor
de una buena mesa.
- Sigo con gran interés las secciones gastronómicas
y de cocina en la prensa y las revistas, así como en
programas de televisión sobre este tema.
- Disfruto cuando preparo una comida. Cuando elaboro un plato.
- Me considero muy exigente en cuanto a comida se refiere.
- Lo importante de la comida es que sea nutritiva.
- Prefiero comer cualquier plato casero por sencillo que sea,
que un plato preparado de los que se venden ya cocinados.
- Me chifla probar platos nuevos, experimentar nuevos sabores.
- Cada vez elaboro comidas más fáciles y rápidas.
- Únicamente utilizo comida preparada cuando no tengo
tiempo.
- Cada vez utilizo más ingredientes preparados ya para
cocinar, como verduras limpias y cortadas, bases para pizzas,
hojaldres, etc.
- Es malo consumir comida preparada muy a menudo.
- Cada vez tengo menos tiempo libre.
- Hay mucha variedad de alimentos pero siempre acabo utilizando
los mismos.
- Cada día comemos en casa más paltos únicos
en lugar de hacer un primer y segundo plato.
- Cada vez comemos menos veces juntos en la mesa y más
frente al televisor.
- Me gustaría tomar más platos caseros.
- Me encanta comer.
- Cuanto más dinero te gastas en alimentación,
mejor te alimentas.
- Como casi por obligación.
- A menudo compro o tomo alimentos integrales, biológicos
y de los que venden en tiendas naturistas.
- Es imposible comer bien, comiendo poco.
- Sabe cocinar (mucho, bastante, algo, poco, nada.
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Construcción de
la Tipología
Para construir la tipología empleada se ha utilizado el
programa estadístico "Cluster Analysis". Dicho
programa establece una partición del conjunto de individuos
en subconjuntos tales que cada parte o subconjunto tenga la máxima
homogeneidad interna ( en el sentido de que todos los elementos
del mismo tienen la máxima similitud entre ellos en términos
de os valores correspondientes a las variables anteriormente definidas)
y la máxima heterogeneidad externa (en el sentido de que
cada subconjunto difiere de los demás al máximo posible
en términos de los valores correspondientes a las variables
definidas).
Tipos Resultantes
TIPO 1. GASTRONÓMICOS INQUIETOS:
Representan el 17% del universo analizado. Es el grupo socio-demográficamente
más difuso, ya que tanto de mujeres como de hombres, con
el espectro de edad más amplio, de 25 a 64 años. Las
personas que componen este colectivo disfrutan cocinando y les encanta
comer. Afirman tener casa vez menos tiempo libre y les gustaría
dedicarle más tiempo a las comidas y las cenas. La falta
de tiempo les lleva a preparar comidas más fáciles
y rápidas. Es la parte de la población que se muestra
más abierta hacia los productos biológicos, integrales
y naturistas y, actualmente, son los consumidores más habituales
de los productos de nueva generación: transgénicos,
enriquecidos y ecológicos. Consideran que es imposible comer
bien comiendo poco. Creen que para tener una buena salud hay que
comer bien en cantidad suficiente y de forma equilibrada, eliminando
las grasas a medida de lo posible.
TIPO 2. GASTRONÓMICOS PASIVOS:
Representan al 18% del universo analizado. Socio-demográficamente,
este colectivo presenta cierta mayoría de hombres de 18 a
34 años. Este grupo de población disfruta comiendo
y compartiendo este acto socialmente con los amigos. Prefieren comer
platos caseros a los que ya venden cocinados, y de hecho, les gustaría
comer más platos caseros o tradicionales de los que hacen
actualmente. Dado su perfil joven, disponen de menos tiempo libre,
y quizás por esta razón, cada vez elaboran comidas
más fáciles y rápidas e invierten más
tiempo comiendo ante el televisor. No están consumiendo alimentos
integrales, pero consideran que en 10 años consumirán
más transgénicos, funcionales y enriquecidos.
TIPO 3. HOMBRES TRADICIONALES
Representan el 14% del universo analizado. Sociodemográficamente
está formado mayoritariamente por hombres, cabezas de familia,
de 45 a 75 años. Prefieren la comida casera a un plato preparado
y consideran malo consumir comida preparada muy a menudo. Mantienen
el hábito de hacer un primer y un segundo plato, comiendo
en familia y no consideran la alimentación como un acto social
más allá del ámbito familiar. Además,
no se saltan las comidas debido, quizás, a ser la población
del universo que cuenta con más tiempo libre, tiempo que
dedican en gran medida a ver la televisión. No son fieles
ante las marcas, aunque tampoco son ellos los que realizan las compras.
TIPO 4. FANS.
Representan el 17% del universo analizado. En este grupo de población
se presenta cierta mayoría de mujeres, amas de casa que no
trabajan fuera del hogar, de 45 a 64 años. Su elevado conocimiento
del mundo culinario les lleva a ser muy exigentes con la comida,
y quizás por ello, es el grupo que presenta una mayor fidelidad
a la marca. Prefieren los platos caseros a los preparados, ya que
creen que es malo consumir comida preparada a menudo. Por otra parte,
le conceden gran importancia a la comida nutritiva, creen que llevan
una dieta equilibrada, que para ellas es comer de todo, eliminar
grasas y hacer las cenas ligeras, aspectos que aparecen cumplir.
TIPO 5. TRADICIONALES RESIGNADAS.
Representan el 20% del universo estudiado. Este grupo de población
se compone mayoritariamente de mujeres, amas de casa que no trabajan
fuera del hogar, de 45 a 64 años. Tienen un grado de conocimiento
medio de cocina y prefieren la cocina tradicional, pero no rechazan
la comida preparada, se muestran abiertas a ésta en la medida
en que les permite utilizar platos o ingredientes ya preparados
por razón de tiempo o comodidad.
TIPO 6. PASOTAS.
Representan el 14% del universo analizado. Socio-demográficamente,
este grupo es presenta cierta mayoría de hombres y son tanto
hijos como cabezas de familia. Este es el grupo que muestra un mayor
distanciamiento con el mundo de la alimentación. No disfrutan
ni comiendo ni cocinando, y por tanto, no es una actividad con la
que van a disfrutar con sus amigos. Muestran el nivel de exigencia
con la comida mas bajo de la población y tampoco consideran
importante que la comida tenga que ser nutritiva. Es el grupo de
que parece romper con los hábitos tradicionales de cocina
y no son fieles a la marca. Su desapego por el mundo de la alimentación
se acaba haciendo evidente al minimizar más que el resto
de la población la influencia del tipo de comida en el estado
de ánimo, rendimiento y salud en general. Por último,
los miembros de este grupo tampoco se muestran preocupados por el
peso.
Resultados de la Investigación.
La Alimentación en el contexto de una buena salud
En opinión de la población consultada llevar una
buena alimentación es el factor más relevante para
conseguir una buena salud, así ha sido mencionado espontáneamente
por el 91% de los entrevistados.
El cuidado psíquico y físico también es mencionado
significativamente por él (85%) destacando en especial el
hacer ejercicio físico, aunque se trate del aspecto menos
relevante para la población más adulta, de 65 a 75
años de edad.
Otros factores también importantes son el no fumar, beber
suficiente agua al día, mantener el peso adecuado, dormir
8 horas diarias, comer lo suficiente, hacer deporte regularmente
y andar al menos 1 hora al día.
Los hábitos alimenticios son los que parecen ser más
seguidos por la población, ya que son los que presentan menores
desviaciones respecto al comportamiento considerado ideal: llevar
una dieta alimenticia sana y equilibrada, no saltarse ninguna comida
y comer lo suficiente.
Para finalizar, la población reconoce una importante influencia
de la alimentación sobre su salud (86%), vitalidad / energía
(84%), rendimiento laboral / escolar (76%), descanso nocturno y
estado de ánimo (ambos 71%).
¿Qué Entiende
el Consumidor por una Dieta Alimenticia Saludable?
Según la opinión espontánea de la población,
una dieta alimenticia saludable se compone de una importante aportación
de verduras y hortalizas (49%. Otros alimentos importantes son la
fruta (32%), el pescado / marisco (32%), y la carne (25%).
Además, un 43% describe la dieta saludable como aquella en
que se come de todo equilibradamente.
Relativamente a otros aspectos sugeridos que componen una dieta
alimenticia saludable, el comer de todo / variado se reafirma como
el aspecto más relevante de (95%), aunque otros factores
también importantes son beber líquidos a menudo (92%),
hacer cenas ligeras (86%), evitar el consumo de grasas animales
(83%), comer alimentos con fibra (82%) y comer con poca sal (82%.
El comer de todo y variado no sólo está en la mente
del consumidor y se sitúa como uno de los aspectos más
importantes a seguir para una dieta saludable sino que se practica
por la mayoría de la población. Contrariamente, el
hábito que menos se lleva a la práctica respecto a
la importancia que le asigna es seguir una dieta baja en calorías,
seguido de comer menos pero más a menudo y beber un poco
de vino en las comidas.
Conocimiento de la Población
acerca de la Alimentación
Una primera aproximación al nivel de conocimiento que
la población analizada tiene sobre la alimentación
es indagar sobre los alimentos que se asocian a un contenido de
ciertas materias básicas. Para ello se han seleccionado los
hidratos de carbono, las proteínas, las grasas / aceites,
las vitaminas y los minerales. Ello permite observar una carencia
de educación en cuanto ámbito de la alimentación.
En concreto, los hidratos de carbono son los que menos se asocian
a una alimentación en particular, siendo un 40% los individuos
que no mencionan alimento alguno. Los alimentos más asociados
a contenido mayoritario de hidratos de carbono, con la pasta, las
patatas y el pan.
Los alimentos más asociados a un contenido importante en
aceites y/o grasas son la carne y el cerdo, registrándose
un 23% de la población que no es capaz de citar ningún
alimento.
El alimento principalmente asociado a un contenido rico en proteínas
es la carne / pollo, seguido del pescado, aunque un 28% no lo asocia
a ningún alimento concreto.
Las vitaminas son altamente conocidas entre la población,
siendo un 72% los que citan a la fruta como alimento con un contenido
mayoritario en dicha materia.
El mineral más asociado a un efecto beneficioso en la salud
es, con diferencia, el hierro, seguido del calcio, aunque un 41%
de los entrevistados es incapaz de citar, al menos, un mineral recomendado
para obtener una buena salud.
Para finalizar, el desconocimiento se traslada en cierta media a
los precios donde el desconocimiento de lo que cuesta una serie
de alimentos frecuentes en la cesta de la compra española
es elevado, mayor entre el segmento de edad más joven, los
hombres y las personas no responsables del aprovisionamiento del
hogar. Incluso entre las amas de casa se produce cierta desviación
entre el coste real y el asociado a un kilo de patatas y un kilo
de arroz.
Información y
Formación sobre la Alimentación
Un 40% de los consumidores reconoce un grado satisfactorio de
información sobre alimentación, mientras que son un
60% los que declaran estar algo, poco o nada informados al respecto.
La información sobre alimentación se ha adquirido,
básicamente, a través de los medios de comunicación,
publicidad, noticias, debates, reportajes, etc. (57%) y la familia,
que se ha encargado de transmitir los conocimientos gastronómicos
de padres a hijos (38%). Es significativo el bajo grado de información
proporcionada por al Administración (6%).
Dado el grado de información que el consumidor tiene sobre
alimentación, un amplio segmento de la población se
muestra deseoso de ampliar la información que actualmente
tiene, concretamente, así lo afirma el 79% entre los que
destacan positivamente las mujeres.
La población atribuye la menor responsabilidad de informar
a la sociedad sobre la alimentación a los medios de comunicación
(49%), los médicos / comunidad científica (48%), al
sistema educativo (41%) y a la Administración (40%).
Las edades jóvenes y medias, de 18 a 44 años, le atribuyen,
esta responsabilidad, en mayor medida, al sistema educativo, los
más mayores de 65 a 75 años, son los que menos responsabilidad
de información le dan a los fabricantes, y finalmente, las
clases alta, media-alta y media-media le asignan la mayor responsabilidad
relativa al sistema educativo y a la Administración.
En definitiva, las mayores expectativas de información están
siendo cubiertas por los medios de comunicación (74%), y
la familia (58%), siendo muy bajo el nivel cubierto por la Administración
(12%), y los productores (9%.
Finalmente, ya sea favorable o desfavorable, un 42% de la población
reconoce cierta influencia sobre las noticias emitidas en televisión,
radio o prensa en sus hábitos de compra y consumo de alimentos.
La televisión es el medio que goza de mayor influencia (92%),
dato este extensible a todos los segmentos sociodemográficos,
muy por encima de los medios escritos (10%), que destacan más
en la clase social alta y media alta (15%), y de la radio (6%),
que aparece más influyente en las áreas metropolitanas
(8%).
Papel del Consumidor
en la Elección de Productos y Marcas de Alimentación
Independientemente de quién realice la compra en el hogar,
un 57% de la población considera que influye mucho / bastante
en la elección de los productos de alimentación que
compran en su casa, dicho porcentaje desciende significativamente
en el caso de la influencia que se ejerce en las marcas compradas,
donde el 47% declara cierta influencia.
Lógicamente, quienes más influencia ejercen son las
amas de casa aunque siguen declarando mayor influencia en los productos
(85%), y no tanto en las marcas (73%).
Grado de Fidelidad a
las Marcas de Bebidas y Productos de Alimentación
Un 63% de la población española consultada da
importancia a las marcas de bebidas / productos de alimentación.
Un 18% de la población declara comprar siempre las mismas
marcas de bebidas /productos de alimentación, destacando
significativamente como más fieles, las mujeres (23%). Por
otro lado, un 45% de la población tiende a comprar más
de una marca, alternando la compra o el consumo de éstas.
Los productos lácteos se sitúan como los productos
de alimentación a los que la población le da más
importancia a la marca. Éstos han siso mencionados espontáneamente
en un 43% de los casos, en especial, la leche (32%); y de una serie
de alimentos sugeridos a la muestra, los lácteos, incluidos
el queso y la leche, se confirman como los alimentos que generan
más fidelidad entre la población, seguidos de refrescos,
la cerveza, los embutidos, el arroz, la pasta, el vino, el café
y las infusiones.
En otro sentido, el agua y los alimentos deshidratados se sitúan
como los productos en los productos en los que la población
es más sensible al precio.
Comportamiento de la
Población ante los Productos Envasados
La reacción principal de la población ante los
productos envasados es fijarse en la fecha de caducidad de dichos
productos, hábito que sigue el 80% de la población.
Seguidamente, se utiliza el producto según las indicaciones
del fabricante (54%), se leen las instrucciones de uso (52%), se
reciclan los envases (48%) y se lee la composición de los
productos (45%. En un nivel inferior, se fijan en el material del
envase y en la procedencia del producto (ambos con un 38%) y miran
las calorías de los mismos (30%.
Respecto a la credibilidad del contenido del producto que consta
en la etiqueta de los envases a un 50% de la población lo
encuentra muy / bastante creíble, mientras que un 17% de
la población lo considera poco / nada creíble.
Así, y dad esta situación, si los fabricantes y productores
se decidiesen por una política de información al consumidor
más activa, parece que sería más efectiva si
se orientase hacia los medios de comunicación o asociaciones
de relaciones públicas.
Satisfacción
con los Hábitos de Alimentación Actuales
La población española se siente muy / bastante
feliz con lo que come (95%. Entre los que no se sienten especialmente
felices con su alimentación, el motivo principal de insatisfacción
es la calidad de los productos (27%), después también
un 16 % que comería más variado de lo que lo está
haciendo y un 10% que le gustaría llevar una dieta más
baja en calorías /más ligera /con menos grasas. Al
respecto indicar que en el supuesto cero calorías los alimentos
que se consumirían con mayor frecuencia serían la
carne, los dulces, los pescados /mariscos, embutidos, y los chocolates.
En general, la población no percibe que en la actualidad
está llevando una dieta alimenticia ni más ni menos
saludable que en el pescado, y en aquellos casos en los que sí
considera que la dieta es ahora más saludable, las razones
principales son: cuidan más la alimentación, comer
más variado, comer mejor, por cuestiones de salud y porque
han eliminado grasas. Por el contrario, los que creen llevar una
dieta menos saludable lo atribuyen a comer peor, dedicar menos tiempo
y cuidar menos su alimentación, en general, con una tendencia
a reconocer que en su dieta faltan más alimentos y bebidas
que no sobran.
Al analizar en detalle la frecuencia de consumo de ciertos alimentos
y la frecuencia ideal que la población les atribuye, se deduce
lo siguiente:
- Consideran que podrían aumentar el consumo de
cava, verduras y hortalizas, pescados y mariscos, frutas,
vino, productos lácteos, agua, alimentos deshidratados,
leche, legumbres, pasta y carne de vacuno.
- Consideran que deberían reducir el consumo de
dulces / golosinas, brandy y licores, refrescos, embutidos,
café e infusiones, conservas enlatadas, cerveza,
alimentos preparados refrigerados, congelados, bollería,
pan y galletas.
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A pesar de este consumo "ideal", en general, la población
está satisfecha con la frecuencia con la que consume.
En cuanto al numero de comidas y cenas realizadas dentro y fuera
del hogar, también se pone en manifiesto un a alta satisfacción
con el hábito actual, caracterizada por la elevada frecuencia
de comidas y cenas realizadas en el hogar.
Tampoco se percibe insatisfacción por el tiempo actualmente
dedicado a realizar las comidas y las cenas.
Por segmentos, destacan los gastronómicos inquietos y los
pasivos por desear comer y cenar en casa más veces de lo
que lo hacen y dedicarle más tiempo, mientras, que, por lo
contrario, a los pasotas les gustaría comer y cenar fuera
de casa más veces de lo que lo hacen dedicándole menos
tiempo.
El 19% de la población ha seguido una dieta alimenticia en
el último año. El 52% de quienes han seguido alguna
dieta lo han hecho con objeto de adelgazar por motivos de salud
( colesterol, diabetes, etc.), el 27% para adelgazar por motivos
estéticos y el 20% para mantenerse en su peso.
Es curioso observar que la población que reconoce que le
sobran kilos (42%), tres de cada 10 individuos se ha sometido a
alguna dieta.
Nuevas Tendencias en
Alimentación
La alimentación, tal y como la percibe la población
consultada, ha variado sustancialmente en un periodo de diez años
y también se cree que variará en los diez próximos.
La mayoría de los encuestados considera que la forma de comer
hace 10 años era más saludable, los alimentos eran
de mejor calidad, se dedicaba más tiempo a la cocina y se
cocinaba mejor respecto a lo que creen que ocurrirá dentro
de 10.
Prospectivamente, la población considera que dentro de 10
años habrá mejores controles de calidad en la alimentación,
quizás debido a que se espera tener más información,
pero los alimentos tendrán más aditivos. Se les dará
más importancia a la alimentación, aunque la creciente
falta de dedicación provocará una mayor confianza
en las marcas como garantía de calidad, lo que supondrá
un aumento den el gasto dedicado a alimentación; además,
se espera comer más variado. En definitiva, se perfila un
comportamiento acorde con la tendencia prevista de mayor poder adquisitivo
en el hogar, con la incorporación de la mujer al terreno
laboral, lo que provocará un menor tiempo para hacer las
compras y para cocinar.
Cuando los entrevistados piensan en su propia situación,
un 55% cree que no variará mientras que un 44% cree que su
alimentación variará en los próximos 10 años.
Un 12% opina que su alimentación será más artificial
y un 9% más rápida.
Cabe destacar el alto nivel de desconocimientos espontáneo
que expresa la población de los cuatro productos propuestos
(transgénicos, funcionales, enriquecidos y ecológicos),
el concepto de lo que significa cada uno de éstos no parece
haber calado todavía en la sociedad.
De los analizados, los productos más conocidos por la población
son los enriquecidos y ecológicos, siendo éstos también
los que obtienen una mayor tasa de prueba, aunque después
de los productos enriquecidos, los que mejor convierten su notoriedad
en prueba, y a la vez, su consumo en alguna ocasión en consumo
habitual, son los productos funcionales.
La proyección de consumo en los próximos 10 años
de los productos especiales indica un mayor consumo futuro de todos
ellos, así lo asegura alrededor del 60% de la población.
En definitiva, hay un gran equilibrio entre las expectativas de
futuro positivas y negativas. Aunque se aprecia una mejoría
en el contexto general de alimentación, con una mayor información
y transparencia, también es cierta la tendencia a asumir
que la alimentación será de peor en un futuro próximo
aunque son pocos los que lo llegan a personalizar. Este es el punto
clave que más parece preocupar a la sociedad y en el que
se debería incidir para asegurar un consumo crítico
y equilibrado entre conveniencia de calidad.
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